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Emergiendo​ ​del​ ​ahogo​ ​de​ ​las​ ​aguas​ ​del​ ​bautismo:​ ​¡yo​ ​apostato!

Me despierto a las 7:30 de la mañana. Preparo el mate, agarro mi carta de apostasía y salgo caminando a la Arquidiócesis de Bahía Blanca decidida a renunciar a la Iglesia Apostólica Romana.

Llego a la institución. Av. Colón 164. (¡la calle de los colonizadores!)

Toco la puerta. Una mujer inmigrante se encuentra limpiando el suelo de la entrada y me abre la puerta, sin emitir sonido. (de los jesuitas esclavistas hasta ahora, no cambió mucho la cosa..) Me acerco al mostrador de recepción donde me encuentro con dos hombres. Y anuncio:

- Hola, vengo a presentar mi carta de apostasía de la Iglesia Católica.

- Cómo dijo?

- Vengo a presentar mi carta de apostasía de la Iglesia Católica.

Frente al estado de alarma que él expresa, su compañero le confirma con pésame: - “...Sí.”

- Espere ahí sentada, me dijo. Y realiza lo que pareciera ser una llamada interna dentro de la Arquidiócesis.

No aceptó mi carta y me dice que espere acá sentada, pienso mientras me ubico en una silla. Pero no tuve demasiados problemas al respecto: yo me estaba divirtiendo mucho con esa poderosa carta1 . También sabía que existía la posibilidad que un cura intente convencerme de no apostatar, y la idea ¡me llenaba de entusiasmo!

Esperé unos minutos.

Se abre la puerta de un ascensor, sale un cura y se me acerca.

 

- Buenos días, querida. Seguime por acá, por favor.

Yo lo seguí por detrás, caminando por el pasillo de la Arquidiócesis.. mientras desfilaba con orgullo mi remera Aborto Legal es Vida de Serigrafistas Queer. Me llevó a lo que parecía ser una sala de reuniones. No había nadie más que nosotros dos. Nos sentamos. El cura se sienta en a la cabecera. (tan predecible...)

Y me pregunta, mostrándose preocupado: 

- Contame un poco más, ¿Cómo es esto? ¿Qué está pasando?

- No quiero formar parte de la Iglesia Católica, ni estar vinculada a ella de ninguna forma. Exijo se elimine toda constancia registral sobre mi persona.

- Surgió algún problema...?

Y pensé.. si comienzo a decirle todos los problemas que tengo con la Iglesia Católica, no me voy más de acá. Yo había leído que no era necesario dar argumentos personales para llevar adelante el trámite, asique me remití a la ley.

- Según el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos toda persona tiene la libertad de elegir su religión y creencias y yo decido no pertenecer más a esta institución.

- Bueno, bueno... Pero sabés que no se puede eliminar tu registro? Porque en los libros de registros, en los folios, hay registros abajo, arriba y detrás del tuyo, por lo que no se va a poder eliminar el documento. Se colocaría una nota encima dejando constancia del trámite.

- Pero no van a poder seguir usando mi nombre, no es cierto?

- La iglesia no usa tu nombre, nunca, por ningún motivo..

- Sí lo usa. No importa cuán crítica pueda ser yo de la Iglesia Católica, si estoy bautizada ustedes usan mi nombre en función de sus intereses. La iglesia presenta al estado el número de personas bautizadas en la Argentina y en función de ese número recibe dinero y tiene poder en la toma de decisiones.

- La iglesia tiene cada vez menos poder, hoy en día no es lo que era antes..

- (eso ya quisieras..!) La iglesia sí tiene poder. Es mentira que la iglesia no tiene poder. De hecho el estado no es laico. Yo quiero un estado laico. Y quiero un aborto legal seguro y gratuito. Entre muchas otras cosas.

- Me parece bien la idea de que por un lado tenga que estar la Iglesia y por el otro el Estado.

- No es lo que está sucediendo. Con la idea no alcanza..

- Bueno... Pero hoy en día estamos en una sociedad muy diversa, donde se acepta cada vez más la diversidad y el respeto por la igualdad…

Me pareció tan vacía su expresión y tan cómplice del vaciamiento simbólico que se está propagando desde los discursos de derecha, que no le dije nada y le hice un gesto de de no te creo nada.

- Bueno... El bautismo es un gesto de amor que nuestros padres hacen para con nosotros. Por supuesto que después, cada uno tiene la libertad de aceptar o rechazar ese amor que nos fue dado.

- Para mi el bautismo no es amor. ¡Yo no rechazo el amor!

- Estás muy convencida.

- Sí.

- Bueno. Sabé que La Iglesia nunca va a cerrarte las puertas. Hay muchas personas que han apostatado y luego se han casado por Iglesia…

-

(¡por mi olvidate! ¡no hay vuelta atrás!)

Y siguió insistiendo mucho con la idea del casamiento por Iglesia.

¡COMO SI YO QUISIERA CASARME!

- Asique ya sabés, si en algún momento de tu vida querés casarte por Iglesia y recibir el sacramento de El Señor….en ese sentido, siempre vamos a estar de brazos abiertos para recibirte.

(en ese sentido)

Y me dio tanta bronca que desde su mirada heteronormada dé por sentado y de manera tan reiterativa, que yo era heterosexual, que lo miré y afirmé:

- Soy LESBIANA.

¡Frente a lo cual el cura inmediatamente se paró de su silla y dio por finalizada la sesión de intentar convencerme!

Acto siguiente, ya de pie, agarra mi carta de apostasía y pregunta:

- ¿Trajiste la fotocopia del DNI?

- Me la olvidé. Voy a sacarle fotocopias y vuelvo?

- No, no. No te preocupes, la hacemos acá mismo, AHORA...

- Pusiste bien la dirección de tu casa, y el código postal?

- Sí.

Curiosa y repentinamente el cura ahora se mostraba muy interesado en dar cauce al trámite. Algo inquieto, servicial.. rozando casi el estado de ¿desesperación? por que me retire del establecimiento y nunca más regrese. Sentí que, no sólo se había dado cuenta que no podía convencerme de mantenerme confinada dentro de su rebaño, sino que yo terminé haciéndole poner en evidencia que mi modo de existir no es bienvenido en el Reino del Señor.

- En qué parroquia te bautizaste? Están bien todos los datos en la carta? (..su gentileza era conmovedora!)

- En la parroquia Nuestra Señora del Carmen, está toda la información correctamente en la carta.

Y me anuncia, luego de él mismo (¡y con sus propias santísimas manos!) hacer la fotocopia de mi DNI:

- En estos días te va a llegar una carta a tu casa confirmando que tu registro ha sido anulado, hoy mismo le enviaremos estos documentos a la parroquia Nuestra Señora del Carmen para que puedan proceder.

Sentí que efectivamente el cura no me quería más ahí adentro. Ni adentro de la Arquidiócesis de Bahía Blanca ¡ni dentro de toda La Iglesia Católica!

Algo me dice que la carta de confirmación de la apostasía me va a llegar mucho más rápido de lo esperado.

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1. Gracias a Apostasía Colectiva, www.apostasiacolectiva.org